Su pasado no era imperfecto, en todo caso prefería
un passé composé a la francesa. Vivir
el presente es un infinitivo, no entendía la manía de la gente de cambiar los
tiempos verbales. Sabía que los futuros están llenos de condicionales, tanto
simples como compuestos. Detestaba los imperativos henchíos de poder. Y los
gerundios nunca se le dieron bien, pero sus conjugaciones siempre terminaban cayendo
y levantando.
Los verbos pronominales se le antojaban tan
autosuficientes como egoístas. Y aunque la vida comenzara en la segunda
terminación (nacer) y terminara en la tercera (morir), nada tendría sentido si
no se usaba la primera (amar).
Septiembre ya se ha ido, Octubre empieza siempre después de los Pilares, y yo sigo esperando agua de mayo.
Menos mal que Ismael saca disco, que César actúa en los madriles y que Diego Asecas nos acerca a la ternura más cotidiana con su poesía...
Sesenta segundos es lo único que tiene Sesenta segundos cada día para poder disfrutar de ella
La primera vez que la vio casi le pasó inadvertida pues estaba entretenido observando a un niño llorar porque no quería ir al colegio, pero de repente, justo cuando iba a desaparecer de su vista, la vio y durante un breve lapso de tiempo, sin que él se diera cuenta, sus luces tintinearon más rápido de lo debido
A la mañana siguiente ella reapareció, somnolienta, con el caminar desgarbado de aquellos que ya han interiorizado cada uno de los pasos del camino Vestía minifalda negra, camiseta ajustada en la que se podía leer: "no hacen falta poetas, hace falta poesía" y un calcetin de cada color. Durante aquellos sesenta segundos se imaginó tumbado en su cama, viendola vestirse con lo primero que pillaba, sin reparar siquiera, en aquellos calcetines desparejados y fue feliz Pero entonces llegó el último segundo y ella desapareció hasta el día siguiente
Durante meses la observó Fue voyeur de su vida durante sesenta segundos diarios, ese breve instante en que la vida cobra sentido
La vio sonreír tararear canciones frotarse las legañas secarse restos de lágrimas Le hirvió el neón el día que aquel capullo trajeado tropezó con ella y siguió su camino, hablando por el móvil, sin tener la decencia de pedir perdón La vio hermosa y con ojeras maquillada o con la cara lavada y cada día durante esos sesenta segundos sin que él, ni nadie, se dieran cuenta, sus luces tintinearon más rápido de lo debido
Fue un lunes cualquiera él la esperaba ansioso pero ella no apareció Ni el martes ni el miércoles ni ninguno de los restantes días Nunca más la volvió a ver y el mundo se volvió gris, triste y sin sentido Poco a poco sus luces se fueron apagando, primero el pie izquierdo, después una mano y así se fue quedando sin vida hasta que todas las luces se apagaron y fue reemplazado por otro semáforo
Se fue sin despedirse sin poder decirle que había sido la más rara y bella flor en aquel jardín de asfalto
Lo que nunca supo es que ella dejó de asistir a su cita porque la echaron del trabajo. Porque en este mundo de velocidades de vértigo, de andar con prisa y a empujones, cada vez están peor vistos los calcetines desparejados, las flores raras, las personas que no se saltan los semáforos en rojo y que son capaces de crear vida parandose a disfrutar de ella durante sesenta segundos
Dejó
que sus zapatos se hundieran bien en la arena. Le gustaba dejar ese surco en el
camino, esa sensación de huella borrada. Fueron apenas 24 pasos los que le
llevaron a su destino. Como un coctel de verano añadió a esos 24 pasos una
pizca de emociones, dos tercios de recuerdos, una hoja verde de esperanza, unos
granos molidos de arena y un aroma de ola, todo a su punto de sal. Agitó la
cocteleray se dejó embriagar por el
aroma de tal prohibitivo elixir. Ahora lo único que tenía que hacer era
respirar bajo el agua.
Septiembre debería ser el inicio del año y Agosto su final. Empezamos de nuevo, vuelven la rutinas, las cotidianidades, las miserias y alegrias, vuelven los suicidas a contar los pasos de este mes que transcurre despacio...
Hoy ha muerto el padre de la rumba catalana, Peret. Sus canciones de alguna manera con han acompañado en el coche, en casa, en la vieja radio del pueblo, en el karaoke, en los anuncios de televisión...Nos deja un borriquito, una lágrima en la arena, una alegría de vivir...
Y también casualmente hace 7 años que murió Palmira Plá. Tuve el placer de conocerla (de forma figurada) a través de un profesor ,que yo nunca tuve, llamado Victor Juan.
Si no sabes quien es, quizás pueda acercarte un poco a su figura estas palabras del propio profesor:
“¿Qué sentido tiene la vida si no trabajas por mejorar el mundo en el
que vives?...” Tenía noventa y tres años, había sufrido dos guerras, dos
exilios, el desgarro infinito de las ausencias y, a pesar todo, se le
encendían los ojos –los mismos ojos que miraban a Paco Ponzán- cuando
nos decía que había que trabajar desde la escuela, que había que
empeñarse en hacer una sociedad más justa. Palmira Plá Pechovierto
(Cretas, 1914-Castellón, 2007) paseó su entusiasmo de joven maestra en
el Teruel republicano del tiempo de la gran ilusión. Allí le sorprendió
la sublevación del general Franco una tarde tranquila cuando había
salido de casa con el dinero justo para tomar una limonada y montar en
los coches chocantes. Tenía 22 años. Durante la guerra estuvo en Caspe
dirigiendo las colonias escolares que el gobierno de la República
organizó para alejar a los niños de los desastres de la guerra. Pasó la
frontera junto a otros miles de españoles, sufrió el drama de los campos
de refugiados y al final de la segunda guerra mundial se marchó a
Venezuela con la firme voluntad de empezar de nuevo, de no “mirar
atrás”. Fundó el Instituto Calicanto con una docena de alumnos que se
convertirían en varios miles cuando a principios de los setenta vendió
este centro para regresar a España. Fue diputada por el Partido
Socialista Obrero Español en las Cortes Constituyentes, concejala del
ayuntamiento de Benicassim, presidenta de la fundación ADOPAL de la
Universidad Carlos III, una fundación sostenida con el dinero que
donaron Palmira Plá y Adolfo Jimeno, su marido, y que otorga anualmente
unas becas que permiten seguir estudios universitarios en España a
jóvenes venezolanos, pero por encima de todo fue maestra. Doña Palmira
era una mujer cargada de ilusión y de proyectos y se sentía feliz cuando
recibía cartas de los niños del Colegio Rural Agrupado que lleva su
nombre. Ahora que ha muerto llueve mansamente sobre Caspe, llueve en
la costa de Benicassim, llueve en Cretas, llueve en todas las pistas de
coches chocantes de Aragón, llueve en las escaleretas que bajan a la
estación de tren de Teruel, llueve sobre las escuelas, llueve en un
bosque cerca de Toulouse donde los alemanes asesinaron a Paco Ponzán.
Llueve sobre la conciencia irreductible y sobre las ausencias, llueve
sobre las palabras. Llueve tristeza y compromiso, llueve dolor y
esperanza, llueve dignidad y memoria, llueve solidaridad, llueve firmeza
y ternura. Palmira Plá ha muerto y sabemos que su vida ha tenido un
sentido pleno porque consiguió hacer del mundo un lugar mejor. Por eso
hoy, junto al sentimiento de orfandad, doña Palmira nos deja su ejemplo
de compromiso, de amor, de generosidad, de coraje y de valentía. Víctor Juan Director del Museo Pedagógico de Aragón
Cientos
de chinchetas clavaban sus sueños, sus anhelos, sus recuerdos, su pasado, sus
listas, sus amores, su ideario, su tiempo, sus gastos y sus olvidos al corcho
del pasillo de la entrada. Cientos de chinchetas anclaban su alma al olvido
cada vez que no recordaba de quien eran las manos que le ayudaban a clavarlas.
Aquí dejo otra humilde participación en el Concurso de Aragón en 100 palabras. Fue finalista de la semana pero no resultó ser el relato elegido.
Refugios
Cerró
el último libro y supo exactamente lo que tenía que hacer. Aquella vieja y
desordenada librería había sido su escuela, su refugio, su graduación en
la carrera de la felicidad. Ahora que ya había leído todos libros y las
novelas sobre el viejo oeste, estaba preparado para salir fuera y actuar como
un auténtico vaquero. Sólo necesitaba balas para su revólver.
Corregí la coma, como muy bien me apuntó el jurado ;)
Desde ayer canturreo esta canción sin cesar. Es de esas melodías que te despiertan por la mañana susurrandote al oido su mensaje, su concepto, su visión.
Y resume perfectamente este mundo loco en que vivimos, donde paises enteros se creen con derecho a bombardear sin limite a otros paises vecinos. Donde corruptos salen ilesos de demandas y querellas. Donde ser un criminal esta bien visto, consentido y aplaudido a la salida de los juzgados. Donde se pueden cometer toda clase de abusos tranquilamente, ya que vendrá el juez de turno a soltarte.
Nos venden la moto a la fuerza y aunque no la queramos comprar nos obligan, y encima debemos de darles las gracias.
Vetusta Morla- Fuego
Trajeron ropas para impresionar,
Trapos y pieles en forma de abrigo.
Pero, ¿quién quiere taparse si aun no conoce el frio?
Dejaron mantas en el vestidor
Y los cerrojos para estar tranquilo.
Pero, ¿quién quiere guardarse si no existe enemigo?
Pero, ¿quién quiere ocultarse de lo desconocido?
Fuego, siempre alrededor.
Fuego, alguien olvidó que el fuego,
Que el fuego...
Lo guardo yo.
Cosieron ojos a mi espalda
Con las señales que llevan al nido.
Pero, ¿quién quiere encontrarse si aún no se ha perdido?
Pusieron cajas en el mostrador
Y las vacunas de un recién nacido.
Pero, ¿quién quiere curarse si aún no ha sido herido?
Fuego, siempre alrededor.
Fuego, alguien olvidó que el fuego,
Que el fuego...
Lo guardo yo.
¿Quién quiere alarmas
Si aún sigo vivo?
Fuego, siempre alrededor.
Fuego, alguien olvidó que el fuego,
Que el fuego...
Lo guardo yo.
Cada 14 de Agosto escriben tu nombre los aviones...estés donde estés ;) Nombre en el aire - Manu Míguez No es lo mismo escribirlo que sentirlo en tu ombligo me quedo esta tarde de domingo escondido me he perdido, te he buscado
en mis bolsillos, tú le has dado motivos a este montón de estribillos
sin sentido se pasan sin más las estaciones y escriben tu nombre los
aviones por los rincones de mis canciones y me impulsa el aire en el
camino, que no quede nadie sólo el ruido, sólo el sonido de los
latidos... tuyos míos he vivido en tus pasos y en tus giros, como un
niño me quedo imaginándome el ritmo escondido se pasan sin más las
estaciones...
...Y Viva San Fermín y Viva la Madre que me parió!!!
Que hoy es su cumpleaños, por cierto ;), felicidades viejita, te quiero.
Y aunque de pequeña tenñia la impresión de que el verano empezaba cuando nos daban las vacaciones del cole, ahora pienso que empieza cuando te vas de colonias, se van de campamentos, o empiezan las fiestas de Pamplona o Teruel.
Un verano extraño este con climatología adversa, oposiciones imprecisas, nervios a flor de piel, campos de trabajo fiteranos, casas sin wi-fi, bibliotecas con ruido, visitas que hablan otras lenguas con mas cara que espalda, llantos en el alma, pastillas para los nervios, orfidal en las heridas y un fitúro incierto, extraño, lejano que ni siquiera imagino....